Los peelings médicos consisten en una aplicación de sustancias químicas sobre la piel que provocan una eliminación de las capas más superficiales de la piel y una estimulación de la velocidad de renovación de ésta.
Sus indicaciones principales son el acné, pieles grasas, manchas, arrugas, etc si bien en estas dos últimas, se han ido sustituyendo en muchas ocasiones por la luz pulsada y los nuevos láseres fraccionales o pixelados.
Durante el procedimiento se nota un ligero escozor que se alivia al neutralizar el peeling. Dependiendo de las sustancias utilizadas se consigue una mayor o menor profundidad del efecto perseguido que condiciona a su vez una recuperación más o menos prolongada. Lo habitual es que haya un enrrojecimiento de 1 a 3 días perfectamente disimulable con maquillaje y un pelado desde inaparente hasta un poco más notorio. Todo ello se adapta a las circunstancias puntuales de cada paciente antes de decidir por qué tipo de peeling se va a optar.
Se realizan por sesiones, variables dependiendo de la intensidad del problema, pero con mejorías acumulativas desde la primera. En el caso de los peelings medios, los más utilizados en nuestro caso, dejamos un mes antes de volver a repetirlos. |